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SOY VIRGINIA FALAGUERA Y AYUDO A  PADRES DESESPERADOS POR SOLUCIONAR LOS PROBLEMAS  DE LENGUAJE DE SUS HIJOS E HIJAS.

 Si te sientes preocupado/a o angustiado/a porque ves que tu hijo o hija no habla o lo poco que habla no se le entiende, quiero ayudarte a solucionarlo y que mejore vuestro clima familiar en particular y la vida social de vuestro hijo/a en general.

Soy Virginia Falaguera, tengo una discapacidad visual y nada me ha impedido que fuera lo que soy hoy: Maestra de Audición y  Lenguaje (logopeda escolar) y Maestra de Educación Infantil. Soy de Valencia y me he dedicado durante 5 años y medio a la logopedia escolar en centros públicos de la Conselleria de Educación. Durante toda mi trayectoria he pasado por centros públicos de Alicante y Valencia (capitales y provincias): centros de educación ordinaria, centros rurales, centros de educación especial y servicio psicopedagógico escolar. Por lo que he podido aprender y tengo experiencia en cómo se trabaja la logopedia escolar en todo tipo de centros de enseñanza presencial reglada. 

Pero al mismo tiempo me he dado cuenta de los defectos que tiene y es lo que quiero cambiar tanto en la vidad de las personas como en la mía propia gracias al cambio de paradigma digital.

¿POR QUÉ HE DECIDIDO AYUDAR A LOS PADRES Y NIÑOS?

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A menudo los padres me han venido pidiéndome: “pautas para su hijo/a” o los orientadores/as diciéndome: “evalúa a este niño/a que me ha dicho el profesor/a que no habla bien o no se le entiende”. E incluso el propio profesorado me ha dicho: “pásate por clase porque yo veo que este niño/a no habla y los padres también lo están notando en casa”

Y yo he hecho todo lo que he podido pero muchas veces no he tenido espacio en el horario para mirar a todos, y he tenido que ver qué casos ya estaban a punto de perfeccionar para darles el alta con pautas para casa, y que pudieran entrar en lista de atención los nuevos casos más graves. Como consecuencia, los padres preocupados por si sabrían hacer el trabajo con sus hijos en casa o con quebraderos de cabeza buscando un gabinete logopédico externo.  Y yo sintiéndome fatal por quitar a unos de la lista y añadir a otros. Pero es lo que el horario, circunstancias, entorno y colegio me exigían. Y francamente: no me ha parecido justo porque pienso que cada niño/a evoluciona antes o después, y creo que hay que darle una atención personalizada siempre que lo necesite.

Si a ésto le sumamos que los padres llegan agotados a casa porque el jefe le ha dicho ésto o aquello, trabajan a turnos, se desplazan, o son los propios jefes de su empresa y están ahogados por la propia situación de ésta,  y encima ven que su hijo o hija está tardando en hablar o no se le entiende, pues ya es el 

 

¡CÓCTEL MOLOTOV! (valga la expresión).

Y aumenta la frustración o en algunos casos incluso la culpabilidad, ya que algunos padres pueden pensar: ¿y qué he hecho mal?. O también el miedo al futuro: ¿y qué será de mi hijo/a cuando yo no esté?

Es decir, un sinfín de preguntas, miedos e incertidumbre de cualquier padre o madre por el amor que tiene a su hijo/a o por ver si su descendencia evolucionará y se adaptará a los tiempos que correrán.

Y si encima con el “Coronavirus” los centros han dejado de prestar sus servicios  presenciales a los que están contagiados, y han empezado a trabajar online de golpe, y como pueden porque las plataformas se caen y “no dan a basto”, pues  

¡YA ES LA GOTA QUE COLMA EL VASO!

Porque los padres están todavía más preocupados de lo que ya estaban como leí  hace unos meses en un periódico. Y ésto ha llevado a las recientes protestas, manifestaciones y las “típicas caceroladas de las 21h en los balcones” durante el confinamiento. Y cuando no sea ésto será otra cosa.

Así que ha llegado el momento de cambiar por nosotros mismos y mejorar nuestra vida y la de nuestros seres queridos. Y éstos y los más queridos, no son otra cosa que los hijos e hijas. ¿No os parece?

¿Eres padre o madre y estás preocupado/a porque tu hijo/a no se le entiende cuando habla o no habla directamente?

Déjame tu email para unirte a mi newsletter y descarga mi GUIA DE LOS TRASTORNOS DEL LENGUAJE para descubrir qué problema tiene tu hijo/a y que aprendas a ponerle solución cuánto antes.

Por todo ello, invito a todos los padres que quieran, a que me conozcan.

Y… Si les caigo en gracia (como dirían nuestras abuelas)

y les atrae lo que les cuento, descubran mis recursos alternativos de logopedia escolar.

Pues bien, allá voy con mi historia.

¡HOLA! SOY VIRGINIA FALAGUERA Y SOY UNA CIBERLOGOPEDA ESCOLAR (CON UNA DISCAPACIDAD VISUAL) QUE SE HA ABIERTO CAMINO

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Yo nací con estravismo, es decir, el ojo derecho no estaba alineado correctamente y no focalizaba la atención o no veía bien. Pero me operaron dos veces (una con 3 años y otra con 7 aproximadamente) y se me consiguió arreglar casi por completo. Y digo casi porque a día de hoy sólo se aprecia el pequeño desvío si me miras fijamente a la cara durante un tiempo considerable. Si no ni te das cuenta.

Como consecuencia, me ha costado mucho ver a lo largo de toda mi vida pero eso  no me ha impedido sacarme el carnet de conducir, mi escolaridad y mis dos carreras.

Y así he llegado hasta lo que he sido hasta ahora:

 

MAESTRA DE AUDICIÓN Y LENGUAJE (LOGOPEDA ESCOLAR) Y MAESTRA DE EDUCACIÓN INFANTIL



Hasta aquí mi recorrido personal y académico. En cuanto a mi recorrido profesional, éste empezó en 2014 con una sustitución determinada en un colegio de Alicante con un tercio de jornada. Es decir, 8'5 horas a la semana. Pero conseguí hablar con Dirección y acoplármelo en un día y medio, con lo cual sólo dormía una noche en Alicante. Y eso hizo que lo pudiera compaginar con otro trabajo de monitora de la actividad extraescolar de inglés para infantil en otro colegio de Valencia gracias a que una empresa vio en mi currículum que había estado en EE.UU. cinco meses atrás, y tenía sufiente fluencia en esa lengua. Ese año fue muy satisfactorio porque puse a prueba tanto mis conocimientos logopedicos que había estudiado duante 4 años, como mi desenvoltura en la lengua inglesa en una clase. Cosa que fueron dos retos importantes porque nunca había trabajado de profesora hasta esos momentos. En el colegio de Alicante estuve trabajando con niños que tenían dificultades de pronunciación de diferentes letras, niños que tenían dificultades en su escritura y estuve visitando las aulas de Transición a la Vida Adulta (T.V.A.). En estas últimas se encontraban adolescentes con deficiencia intelectual, sordos o con deficiencia motórica por lo que usaban sillas de ruedas. Fue una experiencia increíble de aprendizaje y trabajo.

¡Me encantó!


El siguiente año (2015) fui a parar a un colegio en un pueblo de la provincia de Alicante, pero esta vez fue una vacante para todo el año y a tiempo completo. Durante ese año ayudé a una niña inglesa a que formulara palabras en Castellano porque tenía mucha vergüenza y no hablaba nada, únicamente su profesora decía que la escuchaba un poco hablar en inglés con otra compañera suya que también era inglesa. También estuve con su hermana, que algo más hablaba pero seguía siendo poco para su edad e igualmente por la vergüenza. Y conseguí aumentar tanto su expresión como comprensión. Y además estuve ayudando a niños con problemas de pronunciación de letras y a niños con problemas tanto de expresión como comprensión de frases completas. Con todos ellos conseguí grandes progresos por los que me sentí muy orgullosa.
El siguiente año (2016) me tocó otra reducción de jornada, pero esta vez de 12,5 horas semanales en un colegio rural agrupado. Es decir, atendía tres colegios de tres pueblos colindantes de la provincia de Valencia tres días a la semana. Con lo cual pude compaginarlo con otro trabajo de monitora de comedor con otra empresa haciendo sustituciones por colegios de la provincia de Valencia en los dos días que no hacía de maestra de logopedia. Fue una experiencia increíble porque por primera vi clases reducidas de niños y con edades variadas dentro de cada una. Durante ese año ayudé a niños con problemas de pronunciación de letras, a una niña con autismo a desenvolverse socialmente, y a una niña con la cara deformada por el nacimiento siamés con su hermana y posterior separación de ésta. Por lo que le ayudaba a aumentar la movilidad facial y mejorar su pronunciación. No obstante, ambas últimas estaban muy trabajadas previamente y se adaptaban perfectamente a su clase. Fue una experiencia inolvidable y reconfortante pero seguía notando que me faltaba algo.
Pero yo seguí y al año siguiente (2017) volví coger una vacante completa pero esta vez repartida en dos colegios en otro pueblo de la provincia de Valencia. Éste fue un año importante por dos motivos: el primero porque volví a entrar en contacto con un aula de T.V.A. donde predominaba la deficiencia intelectual, y hacía tanto sesiones de logopedia individuales como había hecho hasta entonces en todos los colegios, y sesiones grupales con todo el aula de T.V.A. junto. Y el segundo motivo porque fue la primera vez que hacía un programa logopédico para todas las aulas de infantil completas, es decir, con los 25 niños por clase aproximadamente; donde predominaban los problemas de pronunciación de letras, expresión de frases completas, comprensión y había un caso de sordera severa. Como resultado, ambos formatos logopédicos eran nuevos para mí y fueron totalmente satisfactorios para los dos tipos de alumnado. El hilo conductor de estos programas fue trabajar todo el lenguaje expresivo y compensivo: tanto la pronunciación de las letras, como la pronunciación y comprensión de frases, y las habilidades sociales.
Por ello, decidí seguir y el siguiente año (2018) me tocó otra reducción de jornada de 12,5 horas pero esta vez en en un servicio o gabinete psicopedagógico escolar (S.P.E.) en un pueblo de la provincia de Valencia. Ésto fue totalmente nuevo para mí porque yo dependía de un gabinete y no del colegio, donde estábamos psicopedagos/as y logopedas juntos, y todas las reuniones se hacían en el gabinete. Es decir, que no dependíamos de la Dirección de los colegios. Yo únicamente me limitaba a reunirme con los padres en los colegios y todo lo que quisiera transmitir la Dirección de los colegios de cosas administrativas u horarios, se lo transmitía a la Dirección del S.P.E. y ésta me lo transmitía a mí. En los dos colegios que atendí los problemas logopédicos más destacados fueron: un niño autista, un niño con Sindrome de Down y sordo al mismo tiempo, y una niña con deficiencia intelectual. Aunque la experiencia fuera diferente y me gustara, yo notaba que seguía faltándome algo.
Y ya durante ese verano empecé a darle vueltas al mundo online, por lo que me desactivé de la bolsa de empleo de maestros de la Conselleria y me apunté a un curso para crearme mi negocio online. Pero era muy generalizado, se fue complicando y me lo acabé dejando. Y en septiembre me volví a activar en la bolsa de empleo de la Conselleria.
Una vez activada (septiembre de 2019) me tocó una sustitución determinada en un colegio de educación especial en un pueblo de la provincia de Valencia. Eso quería decir, que no sabía por cuánto tiempo iba a ser el contrato, tal vez una semana, dos, un mes, etc. Eso sí a jornada completa. Y debo decir que aunque fui un poco asustada el primer día porque sabía que ese tipo de centros albergaba todo tipo de discapacidades severas y profundas (intelectual,autismo, motórica, enfermedades degenerativas...), fue una experiencia inolvidable. Allí hice más de maestra de apoyo, pero se hacía o consideraba a la logopedia fundamental porque la mayoría del alumnado tenía una gran dificultad para hablar de manera oral. Y por ello a toda hora hacías logopedia aunque fuera dentro del aula. Allí la mayoría del alumnado se comunicaba con imágenes, paneles y tableros visuales, signos, texturas, etc. Y un corto porcentaje podía hablar y llegar a un nivel curricular de primaria. Por lo que allí había todo tipo de aulas: normales, adaptadas y aulas de T.V.A.
Y aunque al final solo estuve un mes, éste fue agotador pero reconfortante al mismo tiempo, ya que tenía que frenar los ataques del alumnado. Pero aprendí a apreciar cada avance por pequeño o insignificante que fuese, tanto del alumnado como del profesorado, personal adicional y padres.
Y ya mi última experiencia en un centro fue (de diciembre de 2019 hasta el confinamiento por el Coronavirus en marzo de 2020) a caballo entre un centro ordinario en otro pueblo de la provincia de Valencia y el mundo online con videoconferencias entre profesores y el correo electrónico. En este centro tenía un contrato de un tercio de jornada, es decir, 8,5 horas a la semana en la que iba todos los días repartidos en cuatro tardes y una mañana. En este centro atendía dificultades en la pronunciación y voz por una parte, y por la otra dentro del aula favoreciendo la inclusión. La inclusión se basó en tres maneras distintas: la primera entraba en el aula de 6º de primaria para ayudar a dos niños autistas en la asignatura de Valenciano a seguir la clase, ya que les costaba atender y ponerse a hacer los ejercicios. Pero podían seguir el ritmo habitual de la clase y curricular con pequeñas adaptaciones en los exámenes. La segunda manera o forma de inclusión fue que las maestras especialistas junto con las tutoras, nos preparábamos una actividad, y el alumnado disfrutaba de cada una de ellas. La distribución de las actividades se hizo de dos formas: o bien la actividad se hacía para toda la clase junta y simplemente se cambiaba la profesora de clase, o bien las especialistas nos metíamos en una clase junto con cada tutora y establecíamos dos espacios o rincones con cada actividad/taller, y el alumnado por grupos de 7 u 8 niños/as, iba pasando por cada uno de ellos. Nosotras teníamos una lista con los grupos y actividades que les tocaban en cada momento, e íbamos guiando al alumnado para que supiera en que taller le tocaba en cada momento. Lógicamente mi actividad era de lenguaje, como logopeda que soy. Las otras profesoras iban variando de contenido.
Y la tercera y última manera de inclusión que hice fue la del programa logopédico para todo el aula de infantil 3 años como el que hice en uno de los colegios en 2017. Y el mes de marzo lo acabé online por el confinamiento del Coronavirus.
Ha sido a partir de aquí cuando realmente me he dado cuenta de lo que quería y de lo que se podría hacer posible mediante el nuevo paradigma digital. Y por ello pense:

¿Y POR QUÉ NO MONTO YO MI WEB CON MI ESCUELA DE LOGOPEDIA PARA NIÑOS Y PADRES, Y LES CREO MATERIALES PERSONALIZADOS PARA NO MOVERSE DE CASA, Y ASÍ AYUDAR A LAS PERSONAS Y SUS FAMILIAS CON LO QUE SÉ, Y ANTE CUALQUIER MOMENTO O CIRCUNTANCIA DE NUESTRAS VIDAS?

¿Y por qué no monto yo mi web con mi escuela de logopedia para niños y padres, creándoles materiales personalizados para no moverse de casa, y así ayudar con lo que sé, y ante cualquier momento o circunstancia de de nuestras vidas?


Y por eso nada más acabar marzo y finalizado mi contrato, decidí comenzar el siguiente reto profesional. Para ello, hice el curso de "Crea tu escuela online con wordpress" con la academia de Hormigas en la Nube y ha sido todo un acierto.

Porque con él he creado tulogopedia.com


En ella ofrezco tres servicios:
1. cursos para padres para que sean los logopedas de sus hijos sin desplazarse con un soporte semanal de videoconferencia por la app de Zoom.


2. Sesiones de logopedia con los niños y/o sus familias individuales o grupos muy pequeños para favorecer la comunicación, ayuda y autoestima entre familias al ver que no están solos y que disponen de apoyo en su propia casa.


3. Publicación de material ajeno o creación y venta de material personalizado hecho por mí.


Así que si yo lo he conseguido,

¿Por qué no lo van a poder conseguir tus hijos o hijas?

¿Te animas?

Te invito a seguirme por las redes sociales: en mi canal de Youtube: Virginia Falaguera en el que haré cafés virtuales para informar y discutir sobre temas logopédicos. Y también en las páginas de Facebook e Instagram: tulogopedia para que puedas ver mis últimas novedades o comentar lo que desees.


Y si ésto te parece poco o sigues preocupado por tu hijo/a porque no sabes qué es lo que más le conviene, no lo dudes y contáctame.

¡NOS VEMOS PRONTO!

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